Sobre nosotros
Comer es una necesidad, Pero comer inteligentemente es un arte
HISTORIA CONDIVALLE.
A la edad de 12 años, Ángel Yovany debía ingresar al colegio
Nacional Académico para iniciar el bachillerato, sin embargo por cosas de la vida su madre no pudo realizar el trámite a
tiempo y se quedó sin el cupo,
lo que lo obligó a esperar 6 meses para retomar sus estudios.
Mientras el tiempo pasaba Ángel Yovany estuvo ayudándole a un tío en un consultorio
ontológico y en esos días su
familiar le dio la idea de empacar condimentos y venderlos
en las tiendas.
Aquel niño inquieto aceptó la propuesta y con 2.700 pesos que tenía para iniciar con lo que hoy es
su empresa, compró de a libra de
ajo, comino, canela y polietileno,
además una muestra del producto que vendían en las tiendas para
calcular la cantidad de sobres que
obtendría de 500 gramos, La travesía empezó un viernes en la
mañana. El morral donde guardaba
sus cuadernos lo utilizó para empacar el producto, salió en su "monareta" como dice él y con la ilusión de vender recorrió los barrios
Mariscal Robledo, La Independencia y sus alrededores. Tienda por
tienda, aquel niño dio su discurso
más acertado para vender.
"No vendí nada. Llegué a la casa
llorando y diciéndole ´Madre eso
no se vende´. Sin embargo ella
muy sabía me dijo ´hijo debe irse
para los barrios más populares
y verá que allá encuentra quien
le compre. Al día siguiente y borrando la experiencia anterior,
me fui para esos barrios y desde
ahí aprendí que el que escucha
consejos llega a viejo", narró
Ángel Yovany.
750 pesos fue lo que vendió. A partir
de ese día la vida de Ángel Yovany
cambió; dejó a un lado el juego para
dedicarse a su empresa.
El esfuerzo cada vez era mayor.
Empezó a estudiar en las tardes,
lo que lo obligó a empacar sus
productos en la noche y alternarlo
con las tareas, ya que cada mañana debía hacer el recorrido por las
tiendas para entregar la mercancía.
Durante el bachillerato cubrió las
tiendas de Cartago y Zaragoza e
incluyó en el negocio a una tía
que le ayudaba a empacar y a su
hermano que le cubría las rutas
locales, mientras él llevaba su
producto en bicicleta a Obando,
Ansermanuevo y La Victoria.
"Fueron años duros, ya que hacía todos los recorridos en bicicleta y el sol, sobre todo de regreso, me golpeaba demasiado.
Debido a la cantidad de mercancía que cargaba cambié la bicicleta por una que tuviera parrilla
y un cajón atrás. Ya luego empecé viajando en bus porque el
recorrido se extendió hasta Zarzal", expresó el empresario.
Al tener mayor cobertura y aumentar sus ventas, con un dinero que ahorró compró una moto,
luego adquirió una camioneta y
ya lo único que hacía era tomar el pedido por teléfono y enviar
el carro cargado para Roldanillo, La Unión y Toro, además de
atender el punto de venta en la
plaza de mercado desde 1991.
En 1992 matriculó su empresa en
la Cámara de Comercio de Cartago y En la actualidad cuenta con dos
puntos de venta, comercializa
sus productos en 56 municipios,
tiene 3000 clientes, 3 camiones
y le da empleo a 50 personas,
además con la asesoría de su
esposa ha llevado su mercancía
a supermercados.
